miércoles, 24 de octubre de 2018

Dinero



Aunque el dinero siempre ha sido un asunto importante en la vida humana, en la pintura clásica nunca tuvo una entidad relevante. Aparece en los cuadros de costumbres si la escena lo requiere, pero no tiene la categoría artística que se otorga, por ejemplo, a los objetos que aparecen en los bodegones.

Marinus van Reymerswale-El cambista y su mujer-1539-Museo del Prado

Hay alguna excepción a lo anterior como ésta en la que el dinero ocupa el papel central y concentra la atención de los protagonistas, pero hay que advertir que eso sucede en uno de los países que abraza la reforma protestante. En los países católicos no se quería que pasara lo mismo.

Victor Dubreuil -American currency-1885

Victor Dubreuil-Barrels of Money-1897

El poco conocido pintor franco-americano Victor Dubreuil fue de los primeros (si no el primero) que otorgó a los billetes de banco un papel protagonista en sus cuadros.

Andy Warhol- Front and Back Dollar Bills-1962

Andy Warhol-Dollar Signs-1981

Pero hubo que esperar a Andy Warhol para que el dinero ocupara un lugar propio en la iconografía de la época coincidiendo, por su parte, con el interés del dinero por la pintura contemporánea.

Donovan Clark-Money-art-art-project-2012

Brent Estabrook -Minting Money-2018

La vía abierta por Warhol ha sido fructífera dando lugar a un money art con practicantes como Donovan Clark y Brent Estabrook.

Jorge Galindo-Un tiempo afilado-2014-Galería Helga de Alvear

Jorge Galindo nos ha enseñado otra forma de pintar el dinero. Tanto la obra mostrada como las demás de la exposición celebrada en la Galería Helga de Alvear en 2014 bajo el título Money Painting son, según se indica en la documentación de la galería, obras de gran formato en las que el lienzo se llena de virutas de billetes de Euro, que absorben grandes manchas de pintura y activan el material de desecho que las sustenta -el dinero-.

Boyer Tresaco-Feria Estampa-2018-Theredoom Galería

Como no podía ser menos los billetes de banco también interesan al arte conceptual como sucede en esta obra que comprende tanto su objeto -un billete de 100 euros firmado por el artista- como la cartela que indica su precio de venta -la mitad del valor real del billete- y también el hecho -acreditado por el clavo rojo- de que la obra ya ha sido vendida (seguramente en el primer minuto hábil de la Feria).

¡Felicitaciones al comprador por el buen negocio y al artista por la magnífica ilustración de como opera la relatividad en el arte!

miércoles, 10 de octubre de 2018

Tiempo



Tiempo
¿Se puede pintar el tiempo?
Salvador Dalí-La persistencia de la memoria-1931-MOMA
En 1931 Dalí abordó el tema del papel del tiempo en la vida humana pintando unos relojes blandos en un paisaje onírico en el que se identifica el cabo de Creus.
Salvador Dalí-La desintegración de la persistencia de la memoria-1952-54- The Salvador Dalí Museum (San Petersburgo)
Dos décadas después Dalí volvió sobre el tema manteniendo los relojes blandos y añadiendo en su parte inferior una estructura cúbica en fase de desintegración.
Hay muchas teorías sobre el significado de estos dos cuadros, pero parece que, en la dominante, el primer cuadro sería la representación de un sueño freudiano -con, naturalmente, el tiempo alterado- y el segundo complementaría el primero mostrando como se desintegran ciertos componentes del sueño siguiendo los dictados de las teorías físicas sobre el átomo de la época.
Edward Hopper-Second Story Sunlight-1960-Whitney Museum of American Art-New York
Los pintores figurativos no pueden pintar el tiempo como tal, pero este cuadro es una buena muestra de cómo pasar el tiempo en una tarde de verano.
¿Pueden pintar el tiempo los pintores abstractos?
A primera vista parecería que no, pero las apariencias engañan.
Robert Rauschenberg-First Time Painting-1961-Berlin
Este cuadro fue pintado en la Embajada USA en Paris en 1961 en el curso de un evento artístico junto con otros colegas.
Rauschengberg pintó el cuadro situándolo con su parte trasera enfrente del grupo participante en el evento de manera que no pudieran ver como lo hacía, pero incorporó al mismo unos micrófonos para que se pudieran oir las pinceladas que daba. Terminó la obra cuando sonó una alarma, solucionando de raíz la frecuente duda que se plantean los artistas sobre si la obra está o no acabada.
Robert Rauschenberg-Third Time Painting-1961
De la misma serie que el anterior, el autor incorporó a la obra un reloj físico de grandes dimensiones para que los espectadores pudieran comprobar, comparándolo con el suyo, que el cuadro está siempre en hora.
Pelayo Ortega-Pintura Tiempo-2008-Galería Malborough
Vistos los precedentes anteriores no es extraño que un pintor como Pelayo Ortega que combina la figuración con la abstracción pinte el tiempo y lo haga con la ambigüedad que supone que no se sepa claramente si el reloj marca las 9:00 o las 11:45.
Jus Juchtmans-2015-Galería NF
Jus Juchtmans-2015-Galería NF
Aunque no lo parezca las dos obras anteriores tienen la pretensión de representar (de alguna manera) el tiempo y para ello hay que aclarar desde el principio (porque la contemplación de la reproducción fotográfica no lo permite) que tienen dos características que las diferencian de los cuadros monocromos puros: tienen un espesor mucho mayor y están realizadas, al menos en parte, con pinturas reflectantes.
Mientras que una de las pretensiones de monocromos puros como el cuadrado negro de Malevich o las obras de Rothko fue justamente su atemporalidad para que el espectador pudiera centrarse por completo en su percepción visual, Juchtmans combina el efecto estético del monocromo con la temporalidad que le aporta, por un lado, su estructura multi-capa (que deja huellas) y, por otro, su capacidad para reflejar tanto al espectador como al entorno en el que está expuesto.
Soraya Güell-Parando el tiempo-2018-Flecha Feria Bilbao
Como a todo el mundo le gustaría parar el tiempo en muchos momentos de su vida, Sofía Güell nos da pistas de cómo hacerlo.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Palabras

Palabras

A partir del siglo XX la pintura también es escritura.

René Magritte-The Treachery of Images (Ceci n'est pas une pipe)-1929

Posiblemente esta sea la primera obra pictórica en la que un texto es un elemento esencial de la misma.

Anteriormente las palabras solo estaban presentes en el título de la obra (y en la propia obra si formaban parte de la realidad representada en ella) pero a partir de entonces entraron a formar parte de los componentes del lenguaje pictórico.

En el caso de Magritte la finalidad del texto incluido en el cuadro tal vez fuera simplemente llamar la atención, como buen surrealista que era, porque obviamente nadie pudo discutirle su veracidad (es rigurosamente cierto que lo que hay en el cuadro no es una pipa sino la representación de una pipa).

Pero con el tiempo los textos han ido estando más y más presentes en la pintura,   especialmente en tres de sus corrientes: informalismo, pop y arte conceptual.


Antoni Tàpies- L’esperit català-1971

En esta obra informalista, pueden apreciarse junto a las cuatro barras y el fondo amarillo de la bandera catalana una multitud de signos de significado abierto, pero también palabras con un claro significado político en la época como llibertat, Visca Catalunya, veritat, democracia, Catalunya viu, cultura, espiritualitat.

Ese tipo de pintura fue adoptada por el graffiti para inundar las calles de las ciudades con proclamas de todo tipo envueltas en un formato artístico.

Robert Indiana-LOVE-1967

Ed Ruscha- I Don't Want No Retro Spective-1979

Ed Ruscha-OK (State I)-1990

El pop dio carta de naturaleza a la utilización de palabras en sus obras (sobre todo de palabras comunes) para, de alguna manera, dar a la pintura la inteligibilidad que había perdido con la abstracción manteniendo la vocación plástica de, singularmente, el expresionismo abstracto.

Robert Indiana utiliza las letras constitutivas de la palabra LOVE como materia del cuadro de la misma manera que lo haría con los componentes de una escena urbana (colores planos, esquematización de lo representado, etc). La ventaja de las palabras es que las posibilidades de combinación de los colores utilizados para los cuerpos de las letras y para los espacios situados entre ellas es enorme y, de hecho, Indiana hizo muchas versiones del cuadro.

Por su parte, Ruscha hace uso de las palabras por dos motivos: al ser adimensionales le permiten representarlas con el tamaño que le plazca; al poder tener varios significados le facilitan dotar de ambigüedad a la obra. La abreviatura OK puede significar tanto estoy de acuerdo como Oklahoma, el estado natal de Ruscha y I DONT WANT NO RETROSPECTIVE (nótese la doble negación) llegó a ser utilizada como portada del catálogo de una exposición retrospectiva del pintor.

Las tres obras que se mostrarán seguidamente están expuestas actualmente en Madrid en las galerías que se mencionan y pueden servir de ejemplos del arte conceptual actual.

José Dávila-Galería Travesía Cuatro-2018

¿Por qué se superpone en esta obra una columna de formas circulares y semicirculares a un fragmento de un texto científico?

En los dos dos primeros párrafos del texto que proporcionan en la Galería se encuentra la respuesta:

La obra de Jose Dávila se origina a partir de los lenguajes simbólicos que operan dentro de la historia del arte y la cultura visual occidental. Estos lenguajes pictóricos, gráficos y escultóricos son reconfigurados en relaciones contradictorias y contrastantes, poniendo al límite la correspondencia entre forma y contenido.

El artista representa estas oposiciones a partir de diversas perspectivas: la asociación entre la imagen y la palabra; las disposiciones estructurales de ciertos materiales que pueden llevar al equilibrio armonioso o al desorden; el uso de rutas periféricas para definir el espacio arquitectónico y la presencia de los objetos.

Tito Pérez Mora-Twin Gallery-2018

¿Se puede representar artísticamente la pérdida de la memoria?

 Sí, basta bordar la expresión I REMEMBER sobre fieltro natural, hacer a continuación lo mismo bajo de la anterior, sin completar su parte inferior y dejando sueltos sus hilos, y así sucesivamente hasta que la expresión resulta ininteligible porque la memoria se ha escapado por la multitud de hilos colgantes.

Pipo Hernández Rivero-Galería Nieves Hernández-2018

Lounge (el nombre de la exposición) juega a resignificar los roles de la obra de arte y, en especial, la pintura en el ámbito del confort doméstico. Así resume la galería su propósito.

¡Que mejor mensaje que “Tienes razón” puedes encontrar en una obra de arte colgada en tu casa!








miércoles, 12 de septiembre de 2018

Objetos encontrados


           Una de las vías que encontraron los artistas de vanguardia de comienzos del siglo XX para enfrentarse al orden establecido fue la de atribuir significado artístico a objetos corrientes. corrientes.

Marcel Duchamp-Fuente-1917

Como es bien conocido, esta obra tiene el honor de ser la primera en la que un objeto de la vida cotidiana (un urinario fabricado industrialmente) pasa a ser una obra de arte porque se presenta como tal, firmada por un artista (en este caso R. Mutt, un pseudónimo de Duchamp), en una exposición pública.

A ese tipo de objetos se les suele llamar objetos encontrados (ready made en inglés, object trouvé en francés).

Dejando a un lado el componente de escándalo que sin duda motivó a Duchamp para crear esa obra atribuyendo a un urinario el nombre (y se supone que la función) de una fuente, lo cierto es que inauguró una etapa en la que la resignificación de objetos encontrados pasa a formar parte de la labor del artista.

En la exposición Dadá ruso 1914-1924 que puede verse actualmente en el Museo Reina Sofia se ilustra perfectamente el ambiente dadaísta de la época en el que, como se dice en su catálogo: “La creatividad transracional —fuera de la lógica y de lo consciente—, empapada de risa y de parodia perversa, fue el mecanismo operativo utilizado entonces para escandalizar al público, menospreciar los valores artísticos y sociales tradicionales y mofarse de la destreza técnica”.

 Y en muy poco tiempo los objetos encontrados pasaron a formar parte de los materiales de trabajo de artistas consagrados.

Picasso-Cabeza de toro-1942

Picasso-Gran Pájaro-1942

Picasso fue uno de los grandes artistas que utilizó objetos encontrados logrando, como puede observarse en las dos obras anteriores, que un sillín de bicicleta forme parte de la cabeza de un toro y una horca de la cabeza de un gran pájaro.

Joan Miró-Jeune fille s´évadant-1967

Joan Miró-L´Oeil attire les diamants-1974

Joan Miró- Souvenir de la Tour Eiffel-1977

Las tres obras anteriores pudieron ser vistas, entre otras muchas, en la reciente exposición JOAN MIRÓ: ESCULTURAS 1928-1982 del Centro Botín. Se trata de obras más complejas que las de Picasso tanto por la integración de objetos encontrados de diversos tipos como porque algunos de ellos son objeto de algún tratamiento por parte del artista.

Existen incluso objetos encontrados que tienen un potencial artístico en sí mismos como ha demostrado Antonio Pérez.

Estos tres objetos encontrados (por Antonio Pérez) junto con otros muchos están expuestos en casi todas las salas del Museo Fundación Antonio Pérez de Cuenca en un continuo diálogo con el resto de las obras de la colección permanente.

A efectos artísticos un objeto encontrado también puede ser, por ejemplo, el Parlamento de Berlín.

Christo and Jeanne-Claude-Wrapped Reichstag-Berlin-1971-95

 Mediante este tipo de proyectos efímeros se consigue multiplicar el atractivo simbólico del objeto envuelto.

Este es un objeto encontrado muy necesitado de resignificación pero lamentablemente parece que entre los profesionales que se barajan para ello no se está considerando a los artistas plásticos a pesar de ser, como hemos visto, los más dotados para la tarea.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Museos



Museos

En los últimos 30 años se han construido museos de arte moderno y/o contemporáneo en muchas ciudades españolas ambicionando probablemente el éxito que tuvo el Museo Guggenheim de Bilbao.

Muchos de ellos han seguido la pauta bilbaína de instalarse en un edificio proyectado por un arquitecto tan famoso como fuera posible y de una factura tan contemporánea como el arte a cuya exhibición están destinados.

Veamos:

IVAM-Valencia- Giménez&Salvadores-1989

CGAC-Santiago de Compostela-Álvaro Siza Vieira-1993

MACBA-Barcelona-Richard Meier-1995

Artium-Vitoria-José Luis Catón-2002

CAB-Burgos-Arrieta&F.Escribano&S.Escribano&Sáiz-2003

Centro José Guerrero-Granada-Jimenez Torrecilla&Gustavo Torner-2003

ES BALUARD-P. de Mallorca- J.yL.García Ruiz&Sánchez-Cantalejo&Tomás-2004

MUSAC-León-Mansilla &Tuñón-2005 
Centro de Arte Dos de Mayo-Móstoles-Vinuesa&Pérez Urruti-2008


Centro Botín-Santander-Renzo Piano-2017

En estos magníficos contenedores, situados en muchos casos en lugares privilegiados de la ciudad que los alberga, se lleva a cabo una actividad coleccionista y expositiva no exenta de polémica y, como no podía ser otra manera, lo más discutido es el significado de los términos arte moderno y arte contemporáneo.

El MUSAC de León es uno de los pocos que explica una de las condiciones que cumple su arte contemporáneo: el realizado a partir del año 1989, en el que la caída del muro de Berlín, la reestructuración de Europa y el fin de una política internacional caracterizada por la confrontación entre bloques marcan el inicio del paisaje global en el que vivimos en la actualidad.

Esa definición es muy precisa sobre el ámbito temporal del arte contemporáneo, pero no tanto sobre su contenido, aunque parece sugerir que éste tendría que tener una relación directa con, digamos, el paisaje político global.

Así pues, un bodegón por muy posterior que sea a 1989 no encajaría en la política expositiva del MUSAC y, dicho sea en términos generales, tampoco lo haría cualquier obra en la que el objetivo básico del autor sea la pura belleza o la expresión artística de un sentimiento.

Lo que, sin duda, sí forma parte del arte contemporáneo son obras realizadas en formatos tales como instalaciones o vídeos (más apropiados para la dimensión política que los formatos tradicionales) en las que se cuestiona el orden establecido, se denuncia alguna de sus disfunciones o, simplemente, se representan alguna de las inquietudes de sus autores. De hecho, una de las características comunes de la arquitectura de los edificios de los museos mencionados es la presencia de salas aptas para exhibir instalaciones de grandes dimensiones y utilizar tecnologías audiovisuales.

 De esa manera los directores y comisarios de los museos de arte contemporáneo han conseguido evitar su masificación y disfrutar con las críticas a sus decisiones por parte de, por ejemplo, algunos ciudadanos que discrepan del uso que le dan al dinero público y de muchos de los artistas locales que por muy vivitos que estén no tienen los atributos de contemporaneidad necesarios como para ser objeto de su atención.

Pero también hay excepciones.

Museo de Arte Abstracto Español-Cuenca

Como se aprecia en la foto, el edificio del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca no está firmado por ningún arquitecto famoso y, en lo artístico, sigue una olítica expositiva coherente desde su apertura en 1966 que ha merecido un amplio reconocimiento nacional e internacional..

MuRAC-La Rioja

Y el Museo Riojano de Arte Contemporáneo es un museo que ni siquiera tiene un edificio.

En el MuRAC, las obras no están dentro del museo, sino que el museo está donde se encuentra las obras.

sábado, 9 de junio de 2018

Realismos


Aunque la pintura realista ocupa poco espacio en los museos de arte contemporáneo se siguen pintando retratos, paisajes y bodegones en los que se identifica perfectamente su contenido. 
Antonio López-La Familia de Juan Carlos I-1993-2014-Patrimonio Nacional


Aunque Antonio López sea un pintor lento, su tardanza en la realización de este cuadro, que le encargó Patrimonio Nacional, es comprensible si se tiene en cuenta que no podía dejar de sentir el peso de los muchos retratos de la familia real española expuestos en el Museo del Prado.

El cuadro cumple, desde luego, el imperativo de todo retrato (el parecido de sus personajes con los modelos) pero la difuminación del escenario y la ausencia de cualquier atributo ligado a la realeza hacen que se trate de un retrato conceptual mediante el que se transmite el (falso) mensaje de que la familia de Juan Carlos I es una familia normal. Su ubicación actual en el Salón de Alabarderos del Palacio Real de Madrid acentúa la contradicción.

Ricardo Sanz-Retrato de SS. AA. RR. Los Príncipes de Asturias

En contraste con el cuadro anterior, Ricardo Sanz siguió el canon tradicional de los retratos de la familia real.

Carmen Laffon-1960-La novia

Este es un buen ejemplo de otra manera de tratar la figura humana en el siglo XX: sugerir más que mostrar y otorgar importancia al tratamiento plástico del entorno del personaje.

Bernard-Lita Cabellut-2017

Este es uno de los retratos de la serie Ejercito de Poetas que la artista ha expuesto recientemente en una galería de Hong Kong.

Lita Cabellut es una artista que está teniendo un gran éxito internacional debido probablemente a que combina apropiadamente una factura básicamente realista con elementos tomados de la abstracción.

Antonio Lopez-1974-1981-La mitad invisible-La Gran Vía

Aunque parezca realista, este cuadro realmente no lo es porque Antonio López no ha incluido en él nada que se mueva (ni personas, ni coches, ni nubes, ni pájaros) para poder trasmitir así con mayor fuerza la sensación que produce ese espacio a quien lo visita por primera vez, sobre todo si viene de un entorno provinciano.

Para poder ejecutar el cuadro con esas condiciones Antonio López tuvo que acudir al escenario al amanecer en muchos días de verano durante los siete años que tardó en pintarlo.

Eugenio López Berrón-2012-La Gran Vía. Madrid

La Gran Vía madrileña, así como otras zonas de la ciudad, ha sido uno de los temas preferidos de un pintor que es capaz de captar las claves de ese entorno urbano como, en el caso de este cuadro, su particular atmósfera nocturna. 

Calabazas-Claudio Bravo-2008

Claudio Bravo fue uno de los mejores pintores realistas, pero ante un cuadro como este cabe preguntarse si su motivo ya existía antes de que se pusiese a pintarlo o si, por el contrario, estuvo probando con diversas disposiciones de calabazas sobre el mueble hasta que encontró la que finalmente llevó al lienzo.

En este último caso ¿se puede llamar realista a una pintura si su motivo no existía previamente (solo una vaga idea de pintar un bodegón de calabazas) y que probablemente dejó de existir al poco de tiempo de finalizar el cuadro?

Cristóbal Toral-Composición con equipaje-2001

 En este cuadro se representa un sector de un almacén de equipajes pero tal almacén no existe en ninguna parte. Podría existir porque las maletas y bolsas parecen reales pero no lo hace porque así nos lo dice el autor en su título.

Esa es una de las paradojas de la actual pintura realista.

Pedro Campos

Pedro Campos sigue la línea hiperrealista de Claudio Bravo y Cristóbal Toral (y muchos otros pintores) aplicando una extraordinaria destreza técnica para crear obras en las que se muestran objetos reales combinados de una manera existente únicamente en la mente del autor para que el espectador pueda plantearse cuestiones sobre lo que es y lo que no es real.